Era como si hubiera muerto alguien.
Caminará por donde caminará había rostros tristes y nostálgicos, mirando cualquier zona y recordando a Janick.
Corey no sabía que tanto se había adaptado Janick a su nuevo hogar, pero al parecer, estuvo el tiempo suficiente para ser adorado por todos los sirvientes y personas que rondaban el castillo de Arysta.
Miró la ventana, casi esperando que un mensajero apareciera, se iba a cumplir un día desde el secuestro, un poco más de doce horas, pero demasiado pocas para que un mensajero pudiera ir y volver de todos los reinos a los que debía ir a entregar el mensaje.

